Osaka (I)

April 9th, 2009

[Ver visitas a Osaka.]

El día nueve de Abril, jueves, hicimos las maletas y nos fuimos a Osaka.

Dejamos buena parte de nuestro equipaje en el Hotel Edoya, para nuestra vuelta a Tokyo nueve días más tarde, y nos dirijimos a la estación de Ueno, a coger el Shinkansen hacia Shin-Osaka.

Llegamos a la estación del Sinkansen de Osaka casi al mediodía. Dejamos las mochilas en unas taquillas de la estación y nos fuimos andando hasta la zona en la que se encuentra el Umeda Sky (desde la estación, son unos 10 minutos andando, hacia el norte y pasando por debajo de las vías del tren).

Este edificio, el Umeda Sky, tiene un mirador desde donde se puede ver buena parte de la ciudad. [No os perdáis la autopista que atraviesa el edificio de la foto.] Merece la pena subir y caminar un poco por los alrededores.

A la bajada del mirador, como ya era mediodía, bajamos a la planta subterránea, a Takimikoji Alley, recreación de un mercado del periodo Showa. Aunque los restaurantes, por dentro, son muy actuales.

Entramos a comer en un lugar en el que nadie hablaba inglés, así que tuvimos que salir a la puerta a señalar los platos que queríamos al camarero (magnífico invento ese de reproducir con gran fidelidad los platos que ofrecen) y comimos muy a gusto. Buena atención y muy buena comida a un precio magnífico.

Después volvimos a la estación a por nuestro equipaje y nos dirijimos en metro a Dotombori (estación de metro Nipponbashi) dónde se encontraba nuestro hotel, el Yamatoya Honten. Este hotel no es especialmente barato, pero las habitaciones están muy bien y te atienden magníficamente.

De hecho nos ocurrió que, un rato después de hacer el check in, estábamos hablando en la puerta de una de las habitaciones y se acercó un personajillo, bajito y entrado en años, y empezó a hablarnos en inglés.

No entendíamos muy bien lo que decía, pero, al decirle que veníamos de españa, se alegró un montón y empezó a hablarnos en nuestro idioma, con mayor fluidez que en inglés diría yo. Nos contó que era el encargado de preparar los futones y que lo haría con mucho gusto dentro de unas horas (era temprano aún, por la tarde). Que le gustaba españa y poder practicar el español con los clientes y que estaría encantado de ayudarnos en cualquier cosa que necesitáramos. Nos contó un montón de cosas. Pero lo mejor fue, seguro, la cara que se nos quedó con la perorata que aquel viejillo japonés nos había soltado en castellano.

Estas cosas sólo pasan en Japón…

En fin, nos dimos una ducha rápida y nos fuimos a pasear por Dotombori sin rumbo fijo. La verdad es que esa zona, de noche, es un “must see” en Japón. Es como meterse de cabeza en Blade Runner. Hicimos fotos en el puente de Ebisu-bashi, por supuesto, y luego cenamos en un magnífico restaurante de la zona, una de estas tortas de huevo rellenas de soba, típicas de Hiroshima y croquetas de pulpo.

Empezamos a comprobar que, en lo que se refiere a la cocina, la fama de la región de Kansai es totalmente merecida.

Una respuesta to “Osaka (I)”

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